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A 18′ del sol

La llegada de la primavera acrecenta nuestras ganas de pedalear. Si durante el fin de semana el sol reina en el cielo, es el momento ideal para salir y alterar la rutina diaria, desayunando en algún bar o café, calentando nuestros cuerpos como iguanas al sol.
La zona norte de la ciudad de Buenos Aires es poseedora de uno de los corredores más interesantes para disfrutar una agradable mañana. Tomando como punto de partida el Parque de Los Niños o el Vial Costero de Vicente López, podemos recorrer según nuestra capacidad y autonomía distintas distancias en donde encontraremos interesantes lugares para desayunar y reponer energías para la semana que se avecina.

El domingo es un día en el que para la mayoría, las pulsaciones bajan, todo es más lento y tranquilo. Arrancar temprano pedaleando desde Libertador y Gral Paz, mientras la mayoría de las personas aún están despertándose (regalándonos así, el preciado espacio en las calles) tiene un sabor especial, y es mágico disfrutarlo sintiendo el viento en la cara.

Ponemos rumbo norte con destino San Isidro. A las pocas cuadras se divide el camino. Para los que gustan de pedalear rápido la avenida del Libertador (versión provincia) es una opción interesante y recomendable. Para los que quieran pedalear lentamente y disfrutar la inmensidad del río color de león, pueden desviarse hacia la derecha pasando el Supermercado Carrefour y recorrer por un par de kilómetros la costa del río. Un gran espacio recuperado para los vecinos, pocos autos y mucha gente corriendo, patinando y pedaleando. Puede ser una opción agradable para ir despertándose.

El parque llega a su fin y debemos retomar Avenida del Libertador hacia el norte, si vamos en grupo nos encolumnamos, con casco y sin auriculares. Esta arteria tiene semáforos a la izquierda y dársenas para giros que nos pueden confundir, por lo que recomendamos estar atentos a las maniobras y respetar las reglas de tránsito que son para todos.
La amplia avenida comienza a angostarse a la altura del puente del Tren de la Costa, es momento de girar a la derecha apenas pasando el túnel. Justo ahí donde la calle Roma apunta al río, el paisaje cambia y la tranquilidad del barrio nos recibe. Avanzamos solo unos metros y el camino se abre a la izquierda para transportarnos por la calle Solís, paralelos al terraplén del tren de la Costa durante todo el trayecto.
El camino se vuelve amigable y con pocos autos en horarios matutinos, desde aquí comienza un corredor salpicado de espacios verdes y con interesantes locales gastronómicos donde podremos llegar con nuestras bicis.

El tren de la costa, originalmente conocido como tren del bajo, fue un ramal de la línea Retiro-Tigre construido e inaugurado en 1896. Funcionó hasta 1961, año en que fue levantado el servicio y pasó a estar más de treinta años abandonado. Durante la década de los ’90, se privatizó y los nuevos dueños trataron de formar un corredor turístico hasta el Parque de la costa en Tigre, pero la crisis de 2001 alteró los planes y la volvió nuevamente al ostracismo. Hoy es administrada por el estado y es usado por un número menor de usuarios.
Pedaleamos por una calle paralela a las vías, tranquila, con muchos lomos de burro para hacer detener a los pocos vehículos que la circulan. Es una interesante pista para recorrer en bicicleta, a pocas cuadras de ingresar en ella nos encontramos con una pequeña joya arquitectónica, un poco abandonada y resistiendo el paso del tiempo, la vieja estación Anchorena nos invita a detenernos y contemplar el andén, el tanque australiano e imaginarnos como sería este lugar hace décadas.
A pocos metros del otro lado de la vía, en dirección al río, podemos también hacer un pequeño paseo por la reserva de la costanera norte y conocer un poco de su flora y fauna.
Seguimos avanzando paralelos al tren y la Avenida Pacheco nos marca el límite con Martínez, un zigzag y continuamos esta vez con la Vía a nuestra izquierda, un amplio sector abierto y el viejo muelle de Martínez nos dan las primeras vistas del río. Comienza una serie de locales gastronómicos donde se destaca “Aclara el río”, una amplia terraza con vista al estuario es ideal para desayunar tomando un poco de sol y observando la procesión de kayakistas y windsurfistas que acuden a este lugar.


La estación Barrancas es la próxima parada, desde hace años funciona en su andén una feria de antigüedades. Si llevamos un buen candado podemos atar las bicis en la entrada y caminar mirando los puestos; toda clase de objetos, de todas las épocas funcionarán como disparadores de nuestra memoria.

A pocos metros de la estación y rumbo al norte encontramos otro punto para desayunar, en una vieja casona frente a las vías funciona “Croque-Madame” un café – Mercado con una interesante variedad de platos y un hermoso jardín con esculturas y objetos antiguos.

La estación San Isidro del Tren de la Costa funciona, pero su gigantesco paseo de compras luce abandonado y pocos comercios están abiertos, a pocos metros la plaza con su feria sigue firme a través de los años. Hacemos un pequeño desvío para seguir el sentido de las calles y cruzamos la Vía para dejarla a nuestra derecha, llegamos al partido de San Fernando.

Luego de avanzar por una avenida tranquila que se abre entre la Vía y la barranca llegamos al destino final del recorrido, un clásico del domingo para muchos ciclistas es la otra sucursal de Bike & Coffee, un bar ubicado en la estación Punta Chica. Mesas sobre el andén, un sector en un jardín y otro en el interior remodelado de la estación brindan un cálido lugar para desayunar y compartir un buen momento con amigos o parejas, cada tanto una formación de tren se detiene en la estación para dejar o levantar algún pasajero, alterando la tranquilidad del lugar.


Para los que se quedaron con ganas de seguir pedaleando, a un par de kilómetros tienen la costanera de San Fernando, un pequeño espacio del río escondido para muchos y que merece ser descubierto.
A la hora de regresar pueden tomar el tren clásico del ramal Tigre, bajar por avenida del Libertador o utilizar el mismo camino de ida. Si optan por este último seguramente serán tentados por aromas de parrillas, si es así les recomiendo “El puesto De Fabio” en la avenida Sáenz Peña de San Isidro, a metros del puerto. Un lugar distendido y agradable donde pueden entrar con sus bicicletas.
A la hora de hacer un balance es posible que salgan empatados en cuestión de calorías consumidas e ingeridas, pero saldrán victoriosos en haber disfrutado de un buen domingo entre amigos y bicicletas.

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